La arquitectura es un componente fundamental de la cultura. Es una de las manifestaciones humanas más importantes que constituye y refleja la identidad de las sociedades, resaltando su pasado, reconociendo su presente y planificando su futuro.

El auge y estabilidad económica que ha vivido el país no ha tenido un impacto significativo en la transformación positiva del medio ambiente y en la mejora de la calidad de vida de sus habitantes. El poder de transformación que tiene la arquitectura en el bienestar de sus habitantes no ha sido aprovechado para mejorar sensiblemente el entorno en el que vivimos, limitando la consolidación de una cultura ciudadana y la evolución sostenible de su territorio.

La Arquitectura, en su concepción más amplia, tiene un rol fundamental en la sociedad cuando está en sintonía con una visión y voluntad política que provenga no sólo del Estado y sus gobiernos, sino también de la ciudadanía organizada.

Por ello, la Asociación de Estudios de Arquitectura–AEA, conformada por 56 estudios de arquitectura del Perú dedicada principalmente al diseño de proyectos arquitectónicos, urbanos y paisajísticos, plantea sus principios sobre la arquitectura, la ciudad, el paisaje y el territorio sobre los cuales proponer proyectos que mejoren tangiblemente la vida de sus habitantes.

La AEA fomenta arquitecturas que dignifican a las personas que las habitan, que son responsables en la utilización de recursos y que crean espacios sensibles que generan empatía con los usuarios. Arquitecturas que optimizan las condiciones ambientales, que son sostenibles en el tiempo, pertinentes al contexto en el cual se insertan y generosas con la ciudad.

La AEA promueve ciudades planificadas que ofrecen a sus habitantes el derecho al acceso democrático a los equipamientos urbanos, al trabajo, a la vivienda y al espacio público. Ciudades multifuncionales, con diversidad de tipologías y conectadas orgánicamente por un sistema eficiente de transporte masivo en armonía con el carácter público, compartido y creativo de los espacios urbanos. Ciudades justas, seguras, saludables, accesibles, resilientes y sostenibles.

La AEA imagina paisajes en los que se valora su diversidad y se respetan sus características físicas y las culturas locales. Paisajes que son entendidos no sólo en su dimensión estética, sino también en su condición dinámica y su dimensión cultural, cuya gestión es manejada como una construcción armónica, colectiva, viva y, por lo tanto, cambiante. Paisajes donde se valora no sólo la identidad de los objetos construidos por el ser humano y de las configuraciones físicas naturales, sino también las actividades humanas que están en sintonía con este (religiosas y culturales) y que constituyen su patrimonio inmaterial.

La AEA anhela territorios que otorgan un bienestar real a todos sus habitantes, que reconocen características aparentemente problemáticas como la verticalidad del territorio andino, la condición desértica de las costas o lo inconmensurable de los bosques amazónicos como oportunidades Territorios que son gestionados tomando en cuenta sus características físicas (cuencas, pisos altitudinales, biodiversidad, recursos y fenómenos naturales) y la cultura de sus habitantes como premisas para su planificación y desarrollo.

La AEA imagina un país que se construya creativa, solidaria y colectivamente en base a estos cuatro principios, defendiéndolos desde una práctica profesional de la arquitectura, como una actividad seria y responsable que respeta a todos los actores (económicos, sociales, políticos) que hacen posible una obra arquitectónica, y consciente de los retos que la cultura contemporánea demanda.
La AEA busca la difusión de estos principios en la sociedad, con el anhelo de que los peruanos valoremos la arquitectura como una actividad de interés público, así como un vehículo para mejorar la calidad de vida y construir identidad en nuestra nación.